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El regreso

Se excitó mientras lazos blancos –tan blancos como el albo de un copo de nieve- rodeaban sus ingles, se sofocó en una esfera de cristal cálida, intervariable en colores infinitos…

Corre tantas veces puedas que no existe más el futuro ni el destino, no hay camino, no hay amor, no hay paz, no hay guerra, no existe una proa, no existe una popa, no hay banderas, no hay aire, no existe el hambre, no existe la tristeza…

Sólo un terreno sin límites, o tal sí tenga fronteras –pero ese no es motivo de preocupación- y en ese terreno existen sueños hechos flores, pasto, nubes, celaje, unidad.
Hay unidad porque se está dando cuenta que todo se está componiendo sistemáticamente de número, se está sumando, se está restando, se está viendo la aproximación de lo irreal a lo que era ¿qué era?

Su avanzar se detuvo y una sombra desenvolvió los lazos.

Vio una luz empañadora desde un precipicio.

Acabó.

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